Cuando leí mi primer cuento (Barba azul, obsequio de mi mamá, a mis 6 años, una historia que al parecer amerita una entrada especial en este blog, pero para terminar pronto, el tal Barba Azul asesinaba a sus esposas, por curiosas) no tenía idea de cuan importante es un libro.
Pero fue hasta por ahí de 1996 cuando quedé casi hechizada por un nombre que llamó mi atención, "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry, un clásico, pero qué iba yo a saber a mis 10 años... a mí me atraían la portada con ese pequeño hombrecillo rubio rodeado de astros y estrellas y los colores... Rogué a mi mamá para que me lo comprara y ella hizo caso omiso como solía hacerlo cuando se percataba de mis muy habidos ataques impulsivos de caprichos, como lo fueron el micro-hornito, el tamagochi, la maquinita de raspados y otros artilugios por los cuales luché hasta conseguirlos... Al final, cedió a mis insistencias y pedidos de hija menor y me lo compró...
Puedo decir que fue como degustar un rico postre... Lo leí con lentitud (a esa edad solía gastar mucho tiempo viendo la televisión), nunca habría podido imaginar lo que se podía decir en 111 páginas y menos aún, cuánto se puede aprender... Luego descubrí a Verne y quedé encantada con "Veintemil leguas de viaje submarino"... Más tarde me enamoré de las historias que me contaron Allan Poe y Stephen King...
Con el tiempo creo que fui aprendiendo historias diferentes y fui pintando un montón de paisajes imaginarios en el lienzo de mi mente... Varios son los autores y muchas las excusas para leerlos... Están los clásicos que hacen dormir, los clásicos que hacen vibrar, los escritores buenos, los no tan buenos, los comercialones, los que copian, los que tienen estilo propio, los cómicos, los profesionales, los amateurs... Nunca me he jactado de tener buen gusto para la lectura, sin embargo, leer un libro es algo que disfruto, escapo de la realidad y me instalo justo en la historia... Sin contar la cereza del pastel, que es aprender palabras nuevas, ortografía y gramática...
Creo firmemente en ese adagio popular que dice: "si no leo, me aburro"... :)
Leer: Hábito, adicción, maña... no lo sé, pero lo que sí sé, es que es una de mis tantas debilidades...
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